Remendando corazones en rehabilitación cardiaca 

Remendando corazones en rehabilitación cardiaca

Mientras Milton Lousbury, de 70 años, chequeaba la salud de las plantas de su vivero, ignoraba su propio bienestar. Esto cambió cuando tuvo un infarto.

En rehabilitación cardiaca en el South Miami Heart Center, el Sr. Lounsbury aprendió a hacer ejercicios de forma apropiada. La supervisión médica le brindó un nuevo sentido de seguridad que había perdido después de su infarto.

“Me están monitoreando, y sabía que no me iba a desmayar”, dijo.

Además del programa de rehabilitación cardiaca, ahora el Sr. Lounsbury rastrea su ritmo cardiaco mientras camina millas usando un reloj para monitorear el corazón sobre una nueva esterilla rodante que tiene en la sala de su casa. Con las nuevas herramientas y educación, el Sr. Lounsbury fortalece su corazón sin llevarlo a extremos peligrosos.

“Esa es nuestra recompensa”, dijo Sara Betancourt, R.N. enfermera. “Cuando alguien tiene un infarto, se siente derrotado y temeroso. Nuestro programa le ayuda a recuperar la confianza. Ayudamos a nuestros pacientes a seguir adelante con sus vidas”.

A través de la referencia de un médico, los pacientes pueden inscribirse en los centros de rehabilitación cardiaca en el South Miami Heart Center y Baptist Cardiac & Vascular Institute. Los programas de tres meses de duración incluyen asesoría sobre nutrición y estrés. También hay un programa de                                                     Rocky Sarmiento
mantenimiento a largo plazo. Monitoreando y mejorando el colesterol, las tasas cardiacas, el nivel de azúcar en la sangre y la presión sanguínea, los pacientes pueden reducir el riesgo a sufrir un segundo infarto, explicó el cardiólogo Dr. Álvaro Gómez.

El espacio donde se hace ejercicios está lleno de pesas, esterillas rodantes y otro equipo. Pero a diferencia de otros gimnasios, los centros de rehabilitación tienen un equipo de profesionales que monitorean los ritmos cardiacos, la presión arterial y otras constantes vitales antes, durante y después del ejercicio. Las irregularidades o señales de peligro se reportan inmediatamente a los médicos.

Vestido con unos shorts de gimnasia y un desgastado par de tenis, el Dr. John Stratton, Ph.D., levanta pesas durante su gimnasia de rehabilitación de 90 minutos. El Dr. Stratton, que fue director de servicios psicológicos de un importante hospital en Ohio, tuvo un infarto el día que se mudó para Miami. Pero el South Miami Hospital y el centro de rehabilitación le brindaron apoyo durante este difícil período, dijo.

“No es solamente el ejercicio, es la camaradería. Es la compañía de otros pacientes y el apoyo del personal”, explicó Pat Levin, R.N., enfermera gerente de rehabilitación cardiaca en South Miami Heart Center.

De la misma forma, la rehabilitación ha brindado estabilidad emocional a Rocky Sarmiento (foto arriba), de 58 años, un programador de computadora quien sufrió un infarto en una máquina de remar de un gimnasio privado. Comenzó un programa agresivo de ejercicios sin supervisión alguna.

El tercer día de su autorecetada rutina de bienestar, se desmayó mientras hacía ejercicios. Un entrenador usó un desfibrilador para reanimarlo, y el Sr. Sarmiento fue llevado de urgencia a Baptist Hospital. Ese episodio –casi fatal– dejó al Sr. Sarmiento atemorizado de hacer ejercicios. Pero la rehabilitación cardiaca ha aumentado su confianza y le ha animado a perder peso a través de un programa supervisado de bienestar.

“Aprendí mi lección”, dijo el Sr. Sarmiento.

--Sharon Harvey Rosenberg