Cuando la residente de Ocala Martha Pérez-Espartero visitó a sus parientes en Homestead, pensaba que tenía suficiente tiempo para decorar la habitación del bebé y planear el ‘baby shower’. Sólo tenía 22 semanas de embarazo. Pero entonces comenzó con los dolores del parto. Alexander nació el 26 de febrero en Homestead Hospital pesando solamente 1 lb. 2 oz.
Fue llevado de urgencia a la Unidad de Cuidados Neonatales Intensivos, Nivel III, en el Centro para Mujeres y Bebés de South Miami Hospital, que había abierto poco tiempo antes ese mismo mes. Después de cinco meses y medio de atención especializada, varios procedimientos quirúrgicos y altibajos diarios, Alexander se pudo ir a casa. El bebé continúa recibiendo terapia para demoras del desarrollo típicas de un prematuro, pero según su mamá, le va muy bien.
Foto: En la NICU de South Miami Hospital, Martha Pérez-Espartero carga a su hijo Alexander, que nació pesando poco más de una libra.
Alexander está entre el creciente número de diminutos prematuros que, no solamente sobreviven, sino que prosperan. “Cuando nació tenía el tamaño de una de esas botellas de vidrio de Coca-Cola pequeñitas”, dijo la Sra. Pérez-Espartero. “No sabíamos si iba a sobrevivir, pero ahora tiene papada y está realmente gordito”.
Los bebés como Alexander — los más pequeñitos y enfermos – requieren la experiencia que ofrece una unidad de cuidados intensivos neonatales Nivel III. Además de South Miami Hospital, la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales George Batchelor and Gloria Vasta Lewis en Baptist Children’s Hospital también está clasificada como Nivel III.
Un embarazo a tiempo completo tiene una duración de 37 a 40 semanas. Las revistas médicas reportan que en 1960 virtualmente todos los bebés nacidos a las 28 semanas o menos, morían. Para 1989, el porcentaje de sobrevivientes era 60 por ciento y hoy aproximadamente el 90 por ciento de los bebés nacidos a las 28 semanas sobreviven. Los neonatólogos dicen que las tasas de supervivencia de los prematuros están mejorando gracias a los avances en la tecnología, una actitud agresiva hacia el tratamiento y el trabajo de equipo de los médicos que se especializan en cardiología, cirugía neonatal y otras disciplinas.
El uso de ventiladores más suaves y especializados, y el óxido nítrico, un gas que se entrega en pequeñas dosis a través del ventilador del bebé, son algunos de los factores que han hecho una “tremenda” diferencia, dijo el neonatólogo Dr. Jorge Pérez, director médico del Centro para Mujeres y Bebés de South Miami Hospital. “Anteriorment, esos niños habrían muerto por insuficiencia pulmonar; pero ahora tienen otra oportunidad”.
El Dr. Phuket Tantivit, neonatólogo en Baptist Children’s Hospital, dice que los avances en las incubadoras y alimentación temprana por tubo también han ayudado. “Comenzamos una dieta alta en proteína el primer día, en lugar de esperar”, dijo. “Hace años se creía que las calorías eran importantes. Hoy, sabemos que las calorías altas en proteína lo son”.
El Dr. Tantivit fue parte del equipo de médicos que atendió a Amillia Taylor, posiblemente el bebé más pequeño en sobrevivir el nacimiento. Con sólo 284 gramos -cerca de 10 onzas (no mucho mas larga que un bolígrafo)-, Amillia nació en Baptist Children’s Hospital después de solo 21 semanas y seis días de gestación. Cumplió 3 años al final de octubre.
“Amillia va al preescolar. Camina, corre, habla y se alimenta sola”, dice su mamá, Sonja. “Es una niña pequeña normal. Le encanta jugar en el parque y nadar. “Su comida favorita es Popeye’s Chicken y le gustan los dibujos animados de The Backyardigans en Nick Jr. Su pequeña hermana Eddie también fue prematura, nacida hace un año con 32 semanas y 3 libras. Ella también está muy bien.
Los médicos advierten que los bebés con peso muy bajo al nacer aún tienen una alta tasa de mortalidad, y si sobreviven, con frecuencia tienen complicaciones y discapacidades permanentes. “Yo realmente no se qué tan bajo podemos ir”, dijo el Dr. Pérez. “Podríamos estar en la cima de una marca de 22 semanas. Sólo hemos comenzado a salvar a estos niños y aún no se ha determinado si serán, o no, saludables. “Pero yo creo que estamos en el camino correcto y que los bebés que salvamos podrían ser futuros presidentes de los Estados Unidos”.
Otro cambio positivo en la atención durante los años tiene más que ver con los padres que con los pacientes. La comunicación con los padres es vital, y por esto los médicos recomiendan a la familia que cuiden a sus propios bebés el mayor tiempo posible mientras están hospitalizados.
“Hace cerca de seis meses que comenzamos a invitar a los padres a participar en nuestras visitas a pacientes cada día”, dijo el Dr. Tantivit. “Es su oportunidad de aprender más sobre lo que le está pasando a su bebé, comprender el proceso y manifestar cualquier inquietud. Hemos encontrado que reduce el nerviosismo y les ayuda a participar más rápidamente”.
En South Miami Hospital, los médicos y el personal actualizan a los padres múltiples veces durante el día. “Las familias realmente se vuelven nuestra familia”, dijo el Dr. Pérez. “Les mostramos radiografías y nos extremamos para educarles a lo largo del proceso”. Es muy gratificante, dijo, ver a la familia marcharse a casa con un bebé que ha dado pasos gigantes después de un frágil comienzo.
“Hace unos años, hubiéramos dicho que no podíamos hacer nada para ayudar a un bebé como Alexander. Este es realmente un momento esperanzador y emocionante en el cual ser neonatólogo”.
—Adrienne Sylver