Chiquilladas: El lenguaje da una pista sobre el desarrollo 

Chiquilladas: El lenguaje da una pista sobre el desarrollo

Cuando Andy García-Tuñón, con 2 años ahora, comenzó  a hablar a la edad de 1 año, sus padres estaban encantados. Entonces, a los 15 meses de edad, Andy sufrió una convulsión durante una fiebre y perdió las palabras que había estado usando, lo cual alertó a sus padres que había un problema.

“Yo sabía que algo no andaba bien”, dijo Yvette García-Tuñón, madre de Andy y maestra de escuela primaria. “Su pérdida del lenguaje, junto con otros retrasos que había notado, me hicieron buscar ayuda”.

Sucedía que la pérdida del lenguaje de Andy se debía a Autismo, un trastorno del desarrollo caracterizado por deficiencias en interacción social, problemas para comunicarse y actividades e intereses repetitivos y severamente limitados.

“Muchos padres están ahora más familiarizados ahora -que lo que estaban hace cinco años- con las señales que deben reconocer”, dijo la Dra. Carmen de Lerma, directora médica del Child Developement Center (Centro de Desarrollo Infantil) del South Miami Hospital. “El lenguaje da una pista del desarrollo general del niño”.

Los pediatras del desarrollo y los patólogos del habla-lenguaje evalúan el desarrollo del habla en los niños utilizando las destrezas de comprensión y expresión que se alcanzan en etapas puntuales.

“Los bebés tan pequeños como 3 meses reaccionan a la voz de la madre y usan expresiones vocales para diferenciar entre el placer y el dolor”, explicó Monique Tarke-Hiriart, patóloga bilingüe de habla y lenguaje en el Centro de Desarrollo Infantil. “Para cuando tienen un año, la mayoría de los niños posee cerca de cinco palabras que usan corrientemente además de gestos no verbales como señalar y buscar a sus padres para enseñarles algo”.

No todos los problemas del habla son señales de autismo. Las demoras en el habla pueden ser ocasionadas por asuntos auditivos o hasta por un hermano mayor que habla por el pequeño.

La Dra. De Lerma recomienda que los padres hablen sobre demoras o interrupciones en el lenguaje con sus pediatras tan pronto como sea posible. “El diagnóstico y tratamiento apropiados son las claves para ayudar a un niño a superar un problema del habla”, dijo.

Las terapeutas del lenguaje en el Centro de Desarrollo Infantil trabajan individualmente con cada niño usando actividades de juego tales como hacer burbujas, que requiere el movimiento de la boca y la colocación correcta de la lengua.

Estas divertidas actividades refuerzan los músculos de la quijada y la boca para ayudar a los niños a aprender cómo formar palabras. Sorteando y emparejando los juegos se desarrolla la comprensión y la repetición de las palabras mejora el vocabulario y la expresión.

La madre de Andy acredita la intervención temprana y la consistencia en su tratamiento por parte de las terapeutas del habla y ocupacionales en el Centro de Desarrollo Infantil por su asombrosa mejoría.

“Ahora está constantemente hablando y cantando”, dijo. “Su lenguaje ha explotado y es un mundo completamente nuevo para él y para nosotros”.
--Bethany Rundell

Doble Vitamina D
Una organización nacional de pediatras ha duplicado su recomendación diaria de vitamina D para niños y adolescentes basada en estudios que vinculan una dosis más alta a la prevención de enfermedades. La Academia Americana de Pediatría recomienda 400 unidades diarias de vitamina D, un aumento de la recomendación anterior de 200 unidades. De acuerdo con la investigación, una dosis más alta podría prevenir el raquitismo -una enfermedad que ablanda los huesos- y reducir el riesgo de osteoporosis, diabetes, cáncer e infección. (Vea el artículo relacionado con la vitamina D en la página 10).

Abre nueva Sala de Emergencia Infantil
Las familias del sur de la Florida y otras regiones han otorgado altas calificaciones a la Sala de Emergencia Infantil de Baptist Children’s por atención al paciente. De acuerdo a una importante encuesta privada de la industria, desde el 30 de septiembre, el Centro de Emergencia se colocó en el cuatro por ciento más alto de todos los departamentos nacionales de emergencia pediátrica, basado en satisfacción general del paciente.

Y sólo unas pocas semanas después de recibir algunas de las más altas calificaciones nacionales en la atención de emergencia pediátrica, el hospital ha abierto un Centro de Emergencia Infantil. El nuevo centro cuenta con 20 habitaciones de examen y dos habitaciones de trauma que ofrecen más espacio, comodidad y privacidad, de acuerdo con Randy Lee, administrador de Baptist Children’s Hospital. Abierto las 24 horas del día, el centro está atendido por médicos que se especializan en pediatría y medicina de emergencia.

Esto es importante porque hay lesiones y enfermedades que son específicas a los niños, dijo el Dr. Tony Tavárez, director médico del Centro de Emergencia Infantil. Por ejemplo, un niño preescolar puede sufrir de una lesión de  “codo halado” que resulta de un simple accidente. Esta condición podría semejar parálisis o una fractura del brazo, pero un especialista pediátrico reconocería y trataría correctamente la lesión, indicó el Dr. Tavárez.

Cuando un niño se enferma o lesiona, la vida de los padres queda en vilo y nosotros lo sabemos”, dijo el Dr. Tavárez. “Estamos preparados para hacer frente tanto a las necesidades físicas y psicológicas de los padres como de los niños”.

Además de la planta y el equipo, el Centro de Emergencia Infantil incluye caras familiares, con la misma dedicación a una atención al paciente de alta calidad, de acuerdo con el Sr. Lee. Y esto es buena noticia, dijo Zulma Mayor, madre de cuatro niños entre 2 y 11 años.

Su verano terminó con un ‘bang’ y unos cuantos quejidos. En agosto, Alejandro -su hijo menor- se fracturó una pierna solo semanas antes que Angelina, de 4 años, desarrollara una infección en las vías urinarias que requirió una visita al Centro de Emergencia Infantil de Baptist Children’s.

“Yo espero no tener que venir a la sala de emergencia con frecuencia. Pero obviamente, si algo sucede, tengo el Baptist Chidlren’s Hospital”, apuntó la Sra. Mayor.

“No tuvimos que esperar mucho. Nos hicieron sentir muy cómodos y trataron a mis hijos como si fueran jarrones de cristal”,  dijo de los médicos y enfermeros.
--Sharon Harvey Rosenberg